Más de mil personas se inscribieron para participar de la audiencia, una cifra que reflejó el alto interés despertado por el futuro de uno de los predios públicos más importantes del oeste porteño. Finalmente, cerca de 300 expositores hicieron uso de la palabra a lo largo de las distintas jornadas de debate.
Entre quienes participaron hubo vecinos, referentes barriales, representantes de organizaciones sociales e instituciones, así como socios, dirigentes y empleados del Club All Boys, quienes se manifestaron mayoritariamente a favor de la iniciativa. Del otro lado, numerosos vecinos expresaron reparos respecto de la cesión del inmueble y reclamaron que el predio mantenga un destino de carácter público y comunitario.
Uno de los ejes centrales de la discusión estuvo vinculado al origen jurídico del inmueble. Diversos expositores recordaron que el predio fue incorporado al patrimonio estatal mediante una donación con cargo o legado sujeto a una afectación específica. Según esta interpretación, el bien fue cedido con la obligación de destinarlo a fines sociales vinculados a la atención y protección de niños y jóvenes, por lo que cualquier modificación sustancial de ese destino debería contemplar la voluntad original de los donantes.
Los vecinos que cuestionan la iniciativa sostuvieron que el Estado tiene la obligación de respetar el cargo impuesto al momento de la donación, ya que este tipo de figuras jurídicas establecen condiciones específicas sobre el uso de la propiedad. En ese sentido, plantearon que la cesión a una institución privada podría entrar en tensión con el objetivo para el cual fue entregado originalmente el inmueble.
A su vez, numerosos participantes remarcaron la necesidad de preservar el valor patrimonial y ambiental del predio. Entre los principales reclamos figuraron la conservación de la histórica casona que forma parte de la identidad del lugar, la protección de la arboleda existente y el mantenimiento de amplias superficies destinadas a espacios verdes de acceso comunitario.
Los vecinos también manifestaron que cualquier proyecto futuro debería contemplar actividades compatibles con las características residenciales de Monte Castro y Floresta, contribuyendo al desarrollo social y comunitario sin alterar la calidad de vida actual del entorno. En ese sentido, propusieron impulsar usos que favorezcan la convivencia barrial, el acceso al espacio público, la recreación, la cultura y los servicios comunitarios, preservando la armonía urbana que caracteriza a la zona.
La magnitud de la convocatoria puso de manifiesto las distintas miradas existentes sobre el futuro del espacio. Mientras desde el club destacaron la posibilidad de desarrollar actividades deportivas, educativas y sociales, sectores vecinales cuestionaron la pérdida de control público sobre un terreno estratégico para la Comuna 10 y reclamaron una discusión más amplia sobre sus posibles usos.
Otro de los puntos señalados durante el proceso fue la escasa difusión previa del proyecto entre los vecinos de la zona. Diversos participantes sostuvieron que la iniciativa avanzó sin un debate barrial suficiente, situación que contribuyó a incrementar la movilización una vez que el expediente comenzó su tratamiento legislativo.
Concluida la audiencia pública, las exposiciones pasarán a formar parte del expediente que deberá continuar su recorrido en la Legislatura porteña. Aunque la instancia no es vinculante, constituye un paso obligatorio antes de una eventual aprobación definitiva de la cesión.
La elevada cantidad de inscriptos y la intensidad del debate dejaron en evidencia que el destino del predio Rocca se transformó en una cuestión de gran impacto para Monte Castro, Floresta y los barrios de la Comuna 10, donde el tema sigue generando posiciones encontradas y una activa participación ciudadana.