En este contexto, el Newcom ha dejado de ser simplemente una adaptación del vóley para convertirse en uno de los fenómenos deportivos y sociales más relevantes entre las personas mayores. Su crecimiento sostenido demuestra que el deporte puede ser mucho más que una competencia: puede transformarse en una herramienta de promoción de la salud, inclusión social y construcción de comunidad.
El verdadero éxito del Newcom no se mide por la cantidad de partidos ganados ni por los campeonatos obtenidos. Se mide por la cantidad de personas que logran mantenerse activas, ampliar su red de vínculos, recuperar la confianza en sus capacidades y encontrar un proyecto compartido que les permita vivir con mayor bienestar.
La evidencia científica es contundente al demostrar que la práctica regular de actividad física constituye una de las intervenciones más eficaces para preservar la capacidad funcional durante el envejecimiento. Mantener la fuerza muscular, el equilibrio, la movilidad, la coordinación y la capacidad cardiorrespiratoria no solo reduce el riesgo de enfermedades crónicas y caídas, sino que también permite conservar la autonomía, la independencia y la participación en la vida cotidiana.
El Newcom reúne muchos de estos componentes en una propuesta accesible, motivadora y profundamente humana. Cada entrenamiento implica movimiento, pero también estimulación cognitiva, toma de decisiones, atención, coordinación, comunicación y trabajo en equipo. A ello se suma un aspecto muchas veces subestimado: el enorme impacto que tienen los vínculos sociales sobre la salud y la calidad de vida.
Las investigaciones en gerontología muestran que el aislamiento social y la soledad constituyen factores de riesgo comparables con otros determinantes clásicos de la salud.
Por el contrario, pertenecer a un grupo, compartir objetivos, sentirse reconocido y construir nuevas amistades favorece el bienestar emocional, fortalece la autoestima y mejora la adherencia a los hábitos saludables.
Por eso, en las personas mayores, el Newcom debe entenderse como un deporte social antes que como un deporte orientado exclusivamente al rendimiento. La competencia puede constituir un estímulo positivo cuando promueve la superación personal y el disfrute, pero nunca debería desplazar el objetivo principal: cuidar la salud y favorecer la participación.
El crecimiento que ha experimentado esta disciplina también plantea nuevos desafíos. La incorporación de personas de distintas edades y trayectorias deportivas enriquece el juego y favorece el intercambio intergeneracional. Sin embargo, cuando existen diferencias muy marcadas en edad, sobre todo en capacidad funcional o nivel de entrenamiento, resulta conveniente organizar categorías o niveles que contemplen estas características. No se trata de excluir, sino de garantizar condiciones equitativas, seguras y motivadoras para todos los participantes.
Hoy sabemos que la edad cronológica, por sí sola, no explica el desempeño físico de una persona. Dos jugadores de 70 años pueden presentar capacidades funcionales muy diferentes, mientras que alguien de 60 puede compartir características similares con otra persona de mayor edad. Por ello, el futuro del Newcom probablemente requiera avanzar hacia modelos de participación que contemplen no solo la edad, sino también la capacidad funcional, la experiencia deportiva y los objetivos individuales. Esta mirada permitiría preservar la esencia inclusiva del deporte y orientado a la salud, priorizando siempre la seguridad, la permanencia y el bienestar de quienes lo practican.
Desde una perspectiva gerontológica, el Newcom también representa una poderosa herramienta para combatir el edadismo, es decir, los prejuicios y estereotipos asociados a la vejez. Cada vez que una persona mayor aprende una nueva habilidad, integra un equipo, participa de un torneo o simplemente disfruta de un entrenamiento, demuestra que el envejecimiento no implica dejar de crecer, de aprender o de asumir nuevos desafíos.
El deporte tiene la capacidad de construir ciudadanía, fortalecer comunidades y promover derechos. Así lo reconoce la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores al establecer el derecho a la recreación, la actividad física y el deporte como componentes fundamentales de una vida digna.
Quizás esa sea la mayor enseñanza del Newcom. Cuando una persona mayor ingresa por primera vez a una cancha no solo comienza una práctica deportiva. Comienza a construir una nueva etapa de su vida. Amplía su red de vínculos, fortalece su salud física, cognitiva y emocional, recupera confianza en sus capacidades y encuentra un espacio donde seguir participando activamente de la comunidad.
Porque, al fin y al cabo, el verdadero triunfo del Newcom no está en levantar una copa. Está en lograr que cada vez más personas mayores vivan con mayor autonomía, más salud, más participación y una mejor calidad de vida.
Lic. Rosa Valentina Campos
Licenciada en Gerontología
Especialista en Medicina del Ejercicio y Salud
Profesora Nacional de Educación Física
Diplomada en Medicina del Estilo de Vida
