El traslado de los detenidos de la cárcel de Villa Devoto al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz comenzó el domingo 11 de octubre. En la primera jornada fueron trasladados 326 internos, de una población estimada en 1.500 personas, en el marco de un operativo coordinado entre las autoridades nacionales y porteñas.
La cárcel de Devoto pertenece al Servicio Penitenciario Federal y aloja a personas privadas de la libertad por causas de competencia de la Justicia nacional y federal. Su permanencia en la Ciudad responde a una situación histórica que el traslado a Marcos Paz busca resolver, mediante la reubicación de los internos en un complejo penitenciario construido específicamente para ese fin en la provincia de Buenos Aires.
El inicio de la mudanza representa un paso decisivo hacia el cierre de la cárcel de Devoto, un reclamo histórico de los vecinos del barrio. Se trata del resultado de un proceso que atravesó años de demoras, obras paralizadas y gestiones entre ambas jurisdicciones.
El nuevo establecimiento, construido en un predio de 80 hectáreas en el partido bonaerense de Marcos Paz, cuenta con cuatro unidades de alojamiento y capacidad para 2.232 internos. Su recepción provisoria se formalizó el 8 de octubre, tres días antes del comienzo del traslado.
La obra, un proyecto se remonta al 12 de marzo de 2018, cuando la Nación, la Ciudad y la Agencia de Administración de Bienes del Estado firmaron un convenio para construir una nueva cárcel federal en Marcos Paz y trasladar allí a los internos alojados en Devoto. Sin embargo, las obras quedaron paralizadas en 2020 y el compromiso demoró años en concretarse.
La situación comenzó a cambiar en diciembre de 2024, cuando el Gobierno porteño, encabezado por Jorge Macri, decidió reanudar los trabajos. Para hacerlo fue necesario revisar el esquema de contratación y convocar una nueva licitación, con el objetivo de completar las instalaciones y poner el complejo en condiciones de funcionamiento.
El 17 de enero de 2025, al supervisar la reanudación de las obras, Macri destacó la necesidad de terminar la cárcel para trasladar a los detenidos alojados en Devoto y avanzar en una solución para la situación de las personas que permanecían en comisarías y alcaidías porteñas.
En octubre de ese año, el jefe de Gobierno recorrió los trabajos junto con la entonces ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich. En esa instancia, la obra registraba un avance del 82 por ciento y la etapa final requería una inversión superior a los 100.000 millones de pesos, según informó el Gobierno porteño.
La reanudación de los trabajos fue una condición fundamental, pero no alcanzaba por sí sola para concretar el traslado. También era necesario coordinar con el Gobierno nacional las condiciones para recibir el establecimiento y organizar la mudanza de los detenidos.
En esas gestiones participaron, por parte de la Ciudad, el jefe de Gobierno, Jorge Macri; el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny; el ministro de Seguridad, Horacio Giménez, y el ministro de Justicia, Gabino Tapia, junto con las autoridades nacionales competentes.
La etapa decisiva llegó el 8 de octubre de 2026, cuando se formalizó la recepción provisoria del Complejo Penitenciario Federal VIII. Tres días después comenzó el operativo de traslado, que continuará de manera gradual hasta completar la mudanza de la población alojada en Devoto.
El comienzo del operativo marca un avance concreto hacia el cierre de un establecimiento penitenciario cuya permanencia en un área residencial de la Ciudad generó históricamente reclamos vecinales. Después de años de demoras, la finalización de la nueva cárcel y el inicio del traslado permiten avanzar hacia ese objetivo.