El traslado, que durante los últimos meses sufrió distintas demoras, estaba previsto inicialmente para comenzar durante septiembre, en forma progresiva. Sin embargo, la puesta en marcha definitiva dependerá de la habilitación de los distintos módulos y de la finalización de los procedimientos operativos y de capacitación del personal penitenciario.
En este escenario surgió además un nuevo elemento que vuelve a poner a Devoto en el centro de la atención: el papa León XIV tiene previsto visitar la cárcel durante su viaje a la Argentina, programado entre el 8 y el 11 de noviembre. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, confirmó que el penal forma parte de la agenda que se está preparando, aunque el itinerario todavía debe recibir la aprobación definitiva de la Santa Sede.
La eventual visita del Pontífice abre un interrogante sobre los tiempos del proceso de traslado. Si bien por el momento no existe una confirmación oficial de que la visita vaya a demorar la mudanza, resulta difícil no preguntarse si el operativo de desocupación de Devoto podría verse condicionado por la presencia del Papa en noviembre, especialmente si para entonces el histórico penal todavía se encuentra parcialmente ocupado.
El 26 de agosto, el jefe de Gabinete de la Ciudad, Gabriel Sánchez Zinny, recorrió el nuevo complejo junto a la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva; Fernando Kusnier y autoridades del Servicio Penitenciario Federal.
“Con decisión y trabajo en conjunto con el Gobierno Nacional, avanzamos con los últimos detalles de la nueva cárcel de Marcos Paz”, señaló Sánchez Zinny.
El establecimiento tendrá capacidad para unas 2.200 personas. Aproximadamente 1.500 plazas estarán destinadas a internos trasladados desde Devoto, mientras que el resto permitirá alojar a personas que actualmente permanecen detenidas en comisarías y alcaidías porteñas. El operativo será progresivo y también podría incluir traslados desde otros establecimientos penitenciarios federales.
La finalización del complejo penitenciario constituye una condición fundamental para concretar el cierre de la cárcel de Devoto, uno de los proyectos que durante años sufrió postergaciones debido a la decisión de la gestión anterior de no continuar con las obras en Marcos Paz.
Durante una reunión con vecinos de la Comuna 11 realizada el mismo 26 de agosto, el ministro de Infraestructura de la Ciudad, Pablo Bereciartua, destacó el avance de los trabajos y explicó que la obra alcanzó la recepción provisoria.
Según señaló, se trata de un establecimiento con un estándar elevado de infraestructura, tecnología y sistemas de seguridad. El complejo se encuentra en un predio de aproximadamente 80 hectáreas y cuenta con instalaciones que requieren una importante capacitación del personal penitenciario.
Bereciartua explicó que el Servicio Penitenciario Federal ya lleva varios meses trabajando en el lugar y capacitando a sus agentes para la puesta en funcionamiento. “Es una cárcel que requiere un montón de entrenamientos y muchos sistemas de seguridad”, señaló el ministro al referirse a la complejidad de la nueva infraestructura. El funcionario también explicó que la obra forma parte de un acuerdo entre el Gobierno nacional y la Ciudad. Una vez concretado el traslado de los detenidos y cumplida la parte correspondiente a Nación, el predio de Devoto deberá ser entregado nuevamente a la Ciudad para avanzar con su transformación. “Cada uno tiene su parte. Una parte se cumplió ahora y ellos tienen que cumplir con la otra”, explicó Bereciartua ante los vecinos.
El cierre del penal permitirá liberar un terreno de aproximadamente 4,5 hectáreas ubicado en Villa Devoto, que actualmente pertenece al Estado nacional. Una vez desocupado, comenzará una nueva etapa destinada a definir su futuro urbanístico.
De acuerdo con lo explicado por Bereciartua, las reglas urbanísticas contemplan una importante proporción de espacio verde, estimada en alrededor del 60%, además de superficie destinada a construcciones. El destino definitivo deberá ser definido por la Legislatura porteña.
Entre las alternativas que se vienen planteando aparecen nuevos espacios verdes públicos, áreas de uso comunitario y distintos desarrollos urbanos. También resta establecer de qué manera podrán participar los vecinos en la discusión sobre el futuro del predio.
Para Villa Devoto, el traslado de los detenidos representa el comienzo de una transformación largamente esperada. Pero el cierre efectivo del histórico penal dependerá de que se complete la mudanza, se ponga plenamente en funcionamiento Marcos Paz y, posteriormente, Nación entregue el predio a la Ciudad.
Ahora, además, aparece una nueva fecha en el calendario: noviembre y la posible visita del papa León XIV al penal de Devoto. Si el traslado se desarrolla durante septiembre y octubre, el Papa podría encontrar un establecimiento ya desocupado o en pleno proceso de cierre. Si los tiempos vuelven a demorarse, la visita pontificia podría producirse mientras todavía haya detenidos en el histórico penal de Villa Devoto.
Por ahora, el interrogante queda abierto: ¿llegará León XIV a un Devoto todavía en funcionamiento o será testigo de los últimos días de la histórica cárcel porteña?